
Hoy al levantarme en el ocaso del mes de marzo y el advenimiento del mes de abril, mes en el cual se conmemoran entre otras importantes fechas, el día 14 de abril, donde España acostóse monárquica y levantose republicana, me apetecía hablar sobre personajes cercanos a mis ideales republicanos, y por ser valenciano y republicano, hoy homenajeo en mi blog a Vicente Blasco Ibáñes.
Nació en Valencia el29 de marzo de 1867. Hijo de Ramona Ibáñez y del comerciante Gaspar Blanco. Cursó los estudios de Derecho, en la Universidad de Valencia, licendiándose en 1888, a pesar de que prácticamente no ejerció dicha carrera.
Dividió su vida entre la política, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de éstas.
Se definía como un hombre de acción, antes que como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Entusiasta de don Miguel de Cervantes.
Ingresó con 21 años en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión nº 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia nº 25.
Participó en política, caracterizandose por su oposición a la monarquía y sus ideales republicanos, manifestando los mismos en el periódico "El Pueblo", que fundó en 1893. Fue detenido en 1896 y condenado a varios meses de prisión. Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreo de los Diputados representando al Partido Republicano, denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista, más tarde por discortancias se integró al Partido de Unión Republicana Autonomista.
El novelista y republicano valenciano recibió el encargo personal del Presidente Raymond Poincaré de escribir una novela sobre la guerra. Y ésta fue "Los cuatro jinetes del Apocalipsis"(1916), que cautivó al público norteamericano, llegando a ser leída más que la propia Biblia en dicho país. El autor valenciano cultivó varios géneros dentro de la narrativa. Así, obras como Arroz y tartana (1894), Cañas y barro (1902) o La barraca (1898), entre otras, se pueden considerar novelas regionales. Al mismo tiempo, destacan sus libros de carácter histórico, entre los cuales se se encuentran: Mare Nostrum, El caballero de la virgen, Los cuatro jinetes del Apocalípsis (1916), El Papa del Mar, A los pies de Venus o de carácter autobiográfico como La maja desnuda, La voluntad de vivir e incluso Los Argonautas, en la que mezcla algo de su propia biografía con la historia de la colonización española de América.
Murió en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928, un día antes de que cumpliera 61 años.
Aunque por algunos críticos se le ha incluido entre los escritores de la Generación del 98, la verdad es que sus coetáneos no le admitieron entre ellos. Vicente Blasco Ibáñez fue un hombre afortunado en todos los órdenes de la vida y además se enriqueció con la literatura, cosa que ninguno de ellos había logrado. Además, su personalidad arrolladora, impetuosa, vital, le atrajo la antipatía de algunos. Sin embargo, pese a ello, el propio Azorín, uno de sus detractores, ha escrito páginas extraordinarias en las que manifiesta su admiración por el escritor valenciano. Por sus descripciones de la huerta de Valencia y de su esplendoroso mar, destacables en sus obras ambientadas en el País Valenciano, su tierra natal, semejantes en luminosidad y vigor a los trazos de los pinceles de su gran amigo, el ilustre pintor valenciano Joaquín Sorolla.
Vicente Blasco Ibáñez era hijo de aragoneses y, aunque sabia hablar valenciano pudiendo apreciarse nimios toques en sus obras produjo las mismas casi por completo en castellano, a pesar de aportar algún relato corto en valenciano para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat.
Conservó una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, a pesar de sus correrías por el mundo, en la que debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa Museo Vicente Blasco Ibáñez.
(fuente wikipedia)


